Además de las condiciones ambientales que favorecieron el desarrollo del cereal, el paquete tecnológico y el manejo del cultivo fueron clave para el logro de altos rendimientos.
“El modelo agronómico funcionó a la perfección, ayudado por las condiciones ambientales”, comentó Gustavo Duarte, consultor, al describir la situación de los rindes en el oeste bonaerense.
Según Duarte, allí las “claves del éxito” pasaron por seleccionar para el cultivo todos los lotes con una condición de agua a la siembra por encima del 70% de la capacidad máxima de almacenaje. Además, se eligieron los mejores ambientes, con menos de 68% de arena, y se corrigió la nutrición apuntando a rendimientos elevados. Por si fuera poco, se buscó realizar un buen control de enfermedades.
Raúl Blúa logró un modelo que supera la renta de una soja y un maíz de 90 y 200 quintales
CHAÑAR LADEADO, Santa Fe.- ¿A quién se le puede ocurrir hacer ganadería sobre suelos agrícolas clase I [de máxima aptitud] que ofrecen rendimientos de entre 4200 y 4500 kilos por hectárea en promedio de soja y de 12.000 a 13.000 kilos en maíz? En Chañar Ladeado, 180 kilómetros al oeste de Rosario, Raúl Blúa no sólo apuesta a hacer ganadería en suelos donde podría tener una agricultura permanente, sino que hasta obtiene rentabilidades que más que duplican lo que obtiene con la soja y el maíz. A los precios actuales, Blúa logró un modelo ganadero cuyo margen bruto hoy equivale a una soja de 90 quintales por hectárea y un maíz de 215 quintales por hectárea. Tiene un esquema que se parece a un auto Fórmula 1. ¿Y qué clase de modelo implementó? Blúa, que se autodefine como “la tercera generación de una empresa mixta”, pertenece al grupo Cría Bovina Intensiva (CBI) en el ámbito del INTA Venado Tuerto, integrado por 15 productores. También hay otros grupos CBI en el sur provincial y en Córdoba, y se encuentran en formación en otras provincias. CBI es un concepto que apunta a hacer la cría sobre estos suelos agrícolas que pueden aportar altísimas producciones para ganadería.
Mientras avanza la siembra de la oleaginosa, diversos especialistas recomiendan los puntos clave para el cultivo en aspectos como la elección del lote y variedad, implantación, nutrición y cuidado frente a malezas, plagas y enfermedades.

Mientras la siembra de la soja sigue a pleno, cubriendo hasta el momento el 13,5 por ciento de una superficie proyectada en 18,7 millones de hectáreas, conviene recordar los puntos clave para apuntar a un cultivo de alto rendimiento.
Según el consultor e investigador del Conicet Martín Díaz-Zorita, la recomendación es conocer bien el sitio de producción y sembrar en suelos con un perfil hídrico recargado, “al menos en 80% de su capacidad de almacenaje de agua” y continuo en profundidad.
“Sería recomendable no iniciar la siembra con menos del 70 por ciento de la capacidad máxima de almacenaje en el suelo”, acotó Gustavo Duarte, otro consultor.
Para Manuel Mihura, gerente del producto Soja de Don Mario, es importante que los productores tengan bien identificado el ambiente [desde las características agronómicas del suelo hasta el régimen pluviométrico según la zona] y luego elegir la variedad más adecuada y con máximo potencial.
Recomiendan instalar alarmas y extremar el cuidado

La ola de inseguridad en el campo genera lógicos temores en los productores. Ante esto, los expertos dan una serie de consejos de cómo manejarse para prevenir los delitos.
“Hay que extremar los cuidados en aquellos momentos en que se tienen productos de valor como agroquímicos e instalar alarmas, que funcionan bien para disuadir”, “, dijo el productor pehuajense Luis Dillon.
“No se puede tener más plata en efectivo en el campo. Y hay que estar muy atento cuando se sale y se entra”, recomendó por su lado Pedro Apaolaza, representante de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) en la Mesa de Seguridad Rural bonaerense. En caso de robo, recomendó, hay que denunciar. “Aunque sea una molestia, hay que llamar a las comisarías y a las patrullas, para que registren el hecho y se empiece a tomar conciencia del problema. Y si la policía no responde hay que ir a la fiscalía”, dijo Apaolaza.
El bienestar animal apunta a lograr una mayor producción, planteos sustentables y satisfacer la demanda de los consumidores; la lechería busca hacer punta
PUNTA DEL ESTE.- Como una ola que avanza con una fuerza indomable, el bienestar animal se va instalando como un tema ineludible para la producción. Ineludible por ventajas que puedan redundar en una mayor producción, pero también por la oportunidad de “conquistar” a consumidores cada vez más exigentes en cuanto a cómo se producen los alimentos y su impacto ambiental. De hecho, lo que comenzó como una tendencia en Europa a partir de consumidores preocupados por las condiciones de confinamiento de aves y cerdos fue saltando a otros rubros y desembarcó en la ganadería de carne y leche. Precisamente, a fines de la década pasada, en la Unión Europea surgió la normativa 98/58/CE para la protección de los animales y se establecieron reglas basadas en las “cinco libertades” de los animales, resumidas en líneas generales en “libres de sed, hambre y desnutrición; libres de incomodidad; libres de dolor, heridas y enfermedades; libres de miedo y angustia y libres para desarrollar su comportamiento”.